• ¿Qué es la cavitación?

La cavitación es una técnica no quirúrgica para eliminar la grasa localizada mediante el uso de ultrasonidos de baja frecuencia, que se aplican sobre la zona donde se concentra la grasa para disolver las células adiposas desde su interior.

La cavitación es un tratamiento estético no invasivo que ayuda a reducir la grasa localizada mejorando el aspecto de tu piel. Se trata de una alternativa a la famosa liposucción, pero sin necesidad de pasar por un quirófano y de manera mucho más económica.

El objetivo de este tratamiento es el de modelar tu figura mediante la aplicación de ondas de ultrasonido de baja frecuencia que crean burbujas de vacío. En el caso de las responsables de la celulitis, la presión que generan las burbujas producidas por la cavitación, hace que estalle la membrana de las células adiposas. Y, una vez rotas y convertidas en líquido, resulta más sencillo eliminarlas mediante la orina.

  • Duración de la sesión y resultados.

Las sesiones de cavitación suelen durar unos 30 minutos y se recomienda realizar al menos una sesión a la semana para notar los beneficios.

El número de sesiones que debes realizarte dependerá de la zona a tratar y de la cantidad de grasa localizada en la misma. Suelen recomendarse 10 sesiones aunque, habitualmente, a partir de la tercera comienzan a verse los resultados en la zona tratada.

Para mejores resultados, la cavitación se suele combinar con masajes linfodrenantes, mesoterapia.

 

  • ¿Para quién está indicado?

Es un tratamiento indicado para aquellas personas sanas que no tienen problemas hepáticos o renales, que quieren mejorar el aspecto de su cuerpo sin tener que acudir a la cirugía. Nos permite realizar tratamientos de depósitos grasos localizados y celulitis. Muy apropiado para abdomen, caderas, cartucheras, cara interna de muslos y rodillas, brazos y espalda… No tiene ningún efecto secundario, no es doloroso (tan sólo se nota un cierto calor en la zona tratada) y no necesita prueba de alergia. Tan sólo se recomienda utilizar antes y después del tratamiento mucha hidratación y una dieta pobre en grasas.

Durante este procedimiento el paciente solo siente una ligera sensación de calor, ya que este tratamiento no es doloroso, y su médico sentirá la cavitación, es decir el estallido de las burbujas que rompen el adiposito en su mano. En cada momento sabemos que está pasando en ese tejido porque es percibido por la mano del profesional, ya que este es un tratamiento que se hace por pliegues. La piel queda ligeramente enrojecida y algo caliente.

Inmediatamente se hace un drenaje linfático manual que ayuda a movilizar la grasa que ha sido destruida. Los adipositos se han roto, su membrana se ha roto y esta grasa ahora está fuera, en el espacio extracelular por tanto de inmediato comenzamos a evacuarla.

Después del masaje, se recomienda aplicar electroestimulación muscular 20 minutos, para que la contracción en los grandes músculos del cuerpo consuman esos triglicéridos, – grasa- que se ha vertido al torrente circulatorio y que no es beneficioso que esté dando vueltas en todo el torrente sanguíneo. Los valores de estas grasas vertidas al torrente sanguíneo se estabilizarán a las 96 horas después del tratamiento.

Durante los días siguiente comerá alimentos pobres en grasas, y hará una dieta rica en proteínas, para ayudar al organismo a liberar grasa, lo ideal es una dieta proteinada natural combinada.

Recuerda que nuestro protocolo incluye un drenaje linfático inmediatamente después de la sesión de cavitación, lo que ayuda a drenar las células grasas del tejido. Opcionalmente, se puede combinar en la misma sesión con electroestimulación.

Lo ideal es combinarlo con algunas sesiones de radiofrecuencia para evitar alguna posible flacidez.